domingo, 30 de abril de 2017

¡¡HANNAH ARENDT, HA DESPEGADO!!


NUESTRA BIOGRAFÍA Nº 35, VIDA DE HANNAH ARENDT
 YA EN IMPRENTA Y MUY PRONTO A LA VENTA

Hanna Arendt (1906-1975), una de las pensadoras más poderosas y originales del siglo XX, se ha convertido en un referente indispensable del siglo XXI. Su formación filosófica con Heidegger y Jaspers no le impidió dedicarse a la ciencia política para intentar comprender los entresijos del siglo convulso en el que vivió y cuyos zarpazos la afectaron directamente. Escribió Los orígenes del totalitarismo (1951), desde una perspectiva alejada de los tópicos al uso y, con valentía se enfrentó a la comunidad judía a la que pertenecía con Eichmann en Jerusalén, un estudio sobre la banalidad del mal (1963). En su esfuerzo por comprender al hombre escribió La condición humana (1958) y su libro póstumo La vida del espíritu (1978), desde la esperanza en la libertad humana y su capacidad para crear un mundo mejor.


ESTA BIOGRAFÍA, QUE ES MUCHO MÁS, 
LA FIRMA JOSÉ LASAGA MEDINA


José Lasaga Medina. Profesor de filosofía de la UNED e investigador de la Fundación Ortega Marañón. Comisario de la exposición “El Madrid de José Ortega y Gasset” (Residencia de Estudiantes - Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, mayo, 2006).


Ha publicado José Ortega y Gasset. Vida y filosofía (1883-1955) (Madrid, Biblioteca Nueva-Fundación José Ortega y Gasset, 2003), Metamorfosis del seductor. Ensayo sobre el mito de don Juan (Madrid, Síntesis, 2004).  Figuras de la vida buena. Ensayo sobre las ideas morales de Ortega y Gasset (Madrid, Enigma editores, 2006) y la antología de textos de Ortega para la colección Biblioteca de grandes pensadores (Editorial Gredos, 2014).







TERTULIA LITERARIA



COMENTAREMOS EL LIBRO

Premio Man Booker 2005

Tras la reciente muerte de su esposa después de una larga enfermedad, el historiador de arte Max Morden se retira a escribir al pueblo costero en el que de niño veraneó junto a sus padres. Pretende huir así del profundo dolor por la reciente pérdida de la mujer amada, cuyo recuerdo le atormenta incesantemente. El pasado se convierte entonces en el único refugio y consuelo para Max, que rememorará el intenso verano en el que conoció a los Grace (los padres Cario y Connie, sus hijos gemelos Chloe y Myles, y la asistenta Rose), por quienes se sintió inmediatamente fascinado y con los que entablaría una estrecha relación. Max busca un improbable cobijo del presente, demasiado doloroso, en el recuerdo de un momento muy concreto de su infancia: el verano de su iniciación a la vida y sus placeres, del descubrimiento de la amistad y el amor; pero también, finalmente, del dolor y la muerte. A medida que avanza su evocación se desvelará el trágico suceso que ocurrió ese verano, el año en el que tuvo lugar la «extraña marea»; una larga y meándrica rememoración que deviene catártico exorcismo de los fantasmas del pasado que atenazan su existencia.



Autor irlandés, John Banville cursó estudios secundarios en el St. Peter’s College de Wexford tras lo que trabajó para una aerolínea irlandesa. Esto le permitió pasar varios años viajando alrededor del mundo hasta que, tras pasar una temporada en Estados Unidos, se estableció en Irlanda trabajando como periodista para The Irish Press.

A partir de ese momento comenzó a presentar sus primeras obras literarias, publicando en 1970 la antología Long Lankin, a la que siguió poco después su primera novela, que pasó desapercibida, tanto para la crítica como para el público.

Sin embargo, pocos años después vería reconocido su talento con obras como BrichwoodCopérnico, Kepler o La carta de Newton. Esto significó el lanzamiento de su carrera como escritor, que le ha llevado a recibir premios como el Booker, el Guardian, el Nonino, el Irish Book, el Kafka o el Príncipe de Asturias de las Letras. Hoy en día es considerado como uno de los autores vivos más importantes en lengua inglesa.

Además, bajo el seudónimo de Benjamin Black ha desarrollado una actividad paralela dentro del género de la novela negra con títulos tan conocidos como El secreto de ChistineMuerte en verano u Órdenes sagradas, siendo el detective irlandés Quirke su personaje más conocido. En 2014 fue escogido para realizar la primera novela oficial de Philip Marlowe tras la muerte de Raymond Chandler, La rubia de ojos negros.








DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO: LA CULTURA IMPRESA


¡Ah, los laberintos! ¡Ah, los símbolos!
Al final de cada año me hago una promesa:
el año próximo renunciaré a los laberintos,
a los tigres, a los cuchillos, a los espejos.
Pero no hay nada que hacer, es algo más fuerte que yo.
Comienzo a escribir y, de golpe,
he aquí que surge un laberinto,
que un tigre cruza la página,
que un cuchillo brilla,
que un espejo refleja la imagen.
(Jorge Luis Borges)


La cultura Impresa. Cultura procede de las palabras latinas cultus, colere, cuyos sentidos son cuidar y cultivar, y que a partir del s. XV designa a un ciudadano ilustrado, cultivado y civilizado, ¿no bárbaro? Imprimir es una voz latina formada por in, que significa en, y premere, que refiere a oprimir, presionar con algo, y que desde el s. XIV quiere decir dejar rastro o señal sobre una cosa. Ambas palabras de procedencia latina se encuentran se encuentran, puesto que no hay cultura sin impresión, en los dos sentidos: como huella y como estremecimiento.

Georges Bataille, el filósofo francés, cuyas fuentes de inspiración son Freud, Sausure y Marx, conocido por su pensamiento sobre el erotismo, al que define como “la afirmación de la vida hasta en la muerte”, al afirmar que sólo después de la conciencia de la muerte aparecen tumbas sobre la Tierra, cual signos y escritura, para apaciguar la violencia de la muerte y dejar huella de lo humano, cien mil años a.e. (Bataille, Las lágrimas de Eros, Tusquets, 1981:35). Un dato científico probado con Carbono 14, del que se pueden extraer trascendentes conclusiones: 1) lo humano es conciencia de la muerte; 2) la tumba es una huella (es)cripta de la finitud humana, que historiza a la humanidad y le permite tener memoria histórica y 3) la muerte es la madre de la escritura, que trata de inmortalizarse en la huella, la impronta: la escritura.

Para dar cuenta del origen de la cultura, Sigmund Freud inventa el mito de “Tótem y tabú” (1913), en el que los hijos asesinan al padre, un mono cretino que al apropiarse de todas hembras, les prohíbe el goce sexual a todos sus hijos (Freud, “Tótem y Tabú”, Amorrortu, 1979:103-162). También Karl Marx, en El modo de producción tributario asiático, inventa el mito de la horda primitiva que asesina al padre porque pone a trabajar a los hijos y les expropia todos los satisfactores.

Pero el mito de Freud es un relato que piensa la gregariedad humana no como una respuesta a las necesidades de la división del trabajo en función de la supervivencia, sino como fundante de los diques, prohibiciones o interdictos, impuestos a la sexualidad, a través de la represión de los impulsos sexuales (las pulsiones), que permiten establecer lazos amorosos en torno a una causalidad trascendente, que anuda simbólicamente a los hombres y a las mujeres a través del tótem, el jefe, el padre, Dios, el maestro, el santo Patrono y hasta el equipo de fútbol. Un mito que no es histórico sino genealógico, según Foucault, pues no parte de la inocencia originaria humana como Rousseau. Pues en “Tótem y tabú” los hermanos asesinan al padre y lo devoran en el banquete totémico, porque les impide el goce de las mujeres, pero la culpa por violentar lo prohibido, lo sagrado, conduce al crimen, que ya no les dará acceso al goce sexual de la madre, motivo del asesinato, por lo que en el lugar del banquete totémico, se erige el tótem como objeto de culto al padre muerto, ante el que los hermanos establecen un lazo fraterno y se prohíben el incesto y el asesinato, leyes fundantes de la cultura.

Desde la enseñanza de Lacan, Gérard Pommier, en su libro Freud ¿apolítico? (Nueva Visión, 1987:9), concluye que no habría lenguaje si no nos autorizáramos a hablar en nombre de nuestro tótem, pues cada vez que firmamos invocamos el nombre de nuestro tótem, el nombre del padre, nombre patronímico, fundamento de la ley de la cultura y de todas las significaciones posibles, cuya función no es oponer la ley al deseo, provocando un conflicto sin salida, como el caso del padre terrorífico, el dictador o el tirano, sino de unir la ley al deseo, a través de la ley del deseo, en los dos sentidos: ley que ordena desear y ordena el goce incestuoso y parricida, a través de “rescatar el goce incestuoso perdido por la escala invertida del deseo”.

El mismo Freud, en una nota a pie de página de su libro “Tótem y Tabú”, advierte que hasta la alianza del pueblo hebreo con Iahvé, a través de la ley mosaica, la escritura jeroglífica pasa de imaginaria a cuneiforme, simbólica. Un dato que recuerda al Platón de la República, quien enseña que todos los asuntos de la polis son asuntos del lenguaje, es decir, de ley. No hay cultura sin ley, no hay escritura sin ley. Entonces ¿la historia de la humanidad es la lucha de la cultura contra la crueldad? ¿La escritura contra la barbarie? ¿Los libros contra la cultura apantallada de nuestro tiempo, como sugería el filósofo español Eduardo Subirats?

El mito de “Tótem y tabúk” —como dice Freud— es transhistórico, cuyas pruebas científicas positivas son escasas, lo que lo hace un auténtico mito moderno, que permite actualizar el fundamento del linaje en cualquier cultura, la descendencia y el culto, origen de toda cultura, de cuya dimensión ética se despliega una estética a través de las artes: la arquitectura (el templo), la música, la danza ritual, la escultura de lo sagrado, la pintura (la imagen de la divinidad) y la literatura, como los salmos, las oraciones, los rezos y la poesía mística (Eugenio Trías, Lógica del límite, Destino, 1991:367-97). Porque sin falta, sin caída, sin pecado original —sigo a Trías— no hay sacrificio, trasgresión de lo sagrado, ni culto ni cultura ni arte, pues se reduciría al falso juego virtuoso de l’art pour l’art. De aquí que, desde Wittgenstein o Mallarmé, sólo se puede postular una est-ética, el fundamento ético de todo arte. Tal vez por ello, Freud no duda al definir a la cultura como “todo aquello que nos eleva por encima de la condición animal”, y advierte que si la humanidad no pone a la Pulsión de Muerte al servicio de Eros está en peligro de sucumbir (Freud, El malestar en la cultura, 1930).

En su cuento “La biblioteca de Babilonia”, el escritor argentino Jorge Luis Borges, da algunas respuestas (¡jamás definitivas!) a las grandes preguntas sobre la escritura, el lenguaje y la cultura impresa. En su biblioteca están los temas del diálogo socrático Cratilo, o de las palabras, el diálogo de San Agustín con su hijo Adeodato en su De Magistro, las reflexiones de Nietzsche o de Heidegger sobre la naturaleza poética del lenguaje y las interrogantes y respuestas del siglo XX sobre el lenguaje y la escritura. Donde Borges nos lleva por la estantería de su Biblioteca por laberintos, por las palabras por la pasión y la ternura, por los tigres a través de una selva de signos, por las páginas como por espejos.

La Biblioteca está llena de eróticas letras que se mecen al compás de un número infinito de danzas. En los corredores, una procesión de espejos con la mirada perdida en el horizonte, duplica ilusiones. Interminable es la Biblioteca como la búsqueda de un texto que por fin lo diga Todo. Aunque hubo un tiempo en el que “se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros y todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto de tal suerte que el universo bruscamente usurpó las dimensiones de la esperanza […] la aclaración de los misterios básicos de la humanidad: el origen de la Biblioteca y del tiempo…”

En la Biblioteca de Borges, todo lo que se puede decir es que no se puede decir todo. No hay un lenguaje definitivo, ni un Amo de la Verdad. En nosotros hay paraísos más ignotos que la Sierra Madre Oriental, cuyas tonalidades son dichas con aullidos y gruñidos, que significan todos los misterios del alma, la agonía del tiempo y el inarticulable deseo.

La Biblioteca existe ab aeterno, nos precede, ya está esperándonos antes de nuestro nacimiento. Los hombres y las mujeres son los imperfectos bibliotecarios, productos de casuales demiurgos. De lo que se desprende la vida caótica de todos los libros, hechos de repeticiones, de laberintos, de contradicciones y de incoherencias. Los libros se dicen y se desdicen. A ello se debe quizá la búsqueda desesperada de la significación. Y es que los libros guardan lenguas remotas, juegos de palabras, dialectos. Cada libro es tan confuso como el resto, aunque no hay ningún libro idéntico a otro, como no hay sueños iguales.

Borges llega con su cuento hasta la incompletud radical del lenguaje, recordándonos la lección que San Agustín vertiera en De Magistro: ninguna significación es autosuficiente, siempre requiere de otra y otra para significarse. Su ficción nos enseña que el signo falla, que el significado de las palabras no sólo no corresponde a las cosas sino que tampoco a las palabras mismas. El lenguaje queda abierto a la polisemia, al deslizamiento del sentido, pues siempre hay algo más que decir, a menos sellemos la historia diciendo la última palabra.

Hubo una vez la creencia de que en la Biblioteca estaban todos los Arcanos, y que cada lector debía encontrar el suyo para justificar su existencia. Se levantaron cruzadas de bibliómanos, peregrinaciones al santuario de la sabiduría, porque nadie quiso recordar que se deseaba lo imposible. Por ello esta búsqueda sigue produciendo el goce de la danza de las palabras. Porque los libros no pueden evitar el equívoco y la incomunicación se inventó la interpretación.

La polisemia borgiana, que siempre rompe las tablas de la ley, ha sido desterrada de los diccionarios, por ser deseo abierto a cualquier locura. El lenguaje está impedido para acatar puntualmente el orden, pues tiende hacia el desorden. La Biblioteca de Borges es lenguaje en movimiento, actividad lúdica, de los enunciados dislocados: simulacro del decir. Toda biblioteca promueve el sentido, pero es inevitable su correlato: el sinsentido.
Superar la ambigüedad e instituir el lenguaje inequívoco, este es el compromiso político de los amantes del correcto decir, empeñado en reducir la polisemia, en controlar el deseo, en ahorrarnos el goce del lenguaje. A los amantes del (bien)decir se debe que millones de libros hayan sido quemados o desaparecido.

En vano se espera descubrir el misterio de la Biblioteca y del tiempo. La consulta de los libros toma toda la vida: uno remite a otro hasta el infinito. No hay el Libro Total porque mataría el deseo de la lectura.
  
Marguerite Duras, autora de El amante, El arrebato de Lol V. Stein, El Vicecónsul…, conocida mundialmente por unas doce novelas, se preocupó de tal forma por la escritura que llegó a filmar sus pensamientos sobre esa experiencia que habitó toda su vida. Escribir, decía con vehemencia, es una experiencia que sólo se gesta en soledad. Escribir es una manera de engarzar las letras a la vida: escribir la vida, vivir la escritura (Duras, Escribir, Tusquets, 2000).

Para escribir se requiere estar en soledad. Pero no se trata de una experiencia producida por el exterior sino creada por el mismo escritor, que hace su soledad para escribir textos y libros que él desconoce y nadie había pensado jamás. Marguerite Duras se afirmó siempre como escritora a partir de una soledad que convirtió en un diálogo interior (en Diánoia griega).

La soledad es condición de la escritura y de la cultura impresa. No se trata de cualquier escritura, sino de la escritura que dice algo nuevo, que crea otros mundos, otras formas de pensamiento y sensibilidad, otros decires o estilos. Una escritura que no puede escribir secretaria alguna, por buena que sea.

Para crear se requiere tomar distancia de los demás, de sus decires y de sus libros también. Sólo la soledad convoca el silencio de la escritura: un decir no dicho que está por decirse. La vida de la escritura se reduce a una ventana, una mesa, una silla y tinta negra (ahora del procesador). La soledad que reclama la escritura, dice Duras, es tan encantadora que quienes vivieron con ella no soportaron el silencio y la tentación de ponerse a escribir. Duras siempre se concibió como una escritora de libros ilegibles pero totales, alejados de un lenguaje común, parecido al de Cristo o el de Bach, y por lo mismo, libros vertiginosos y abismales. Libros que, como le dijera en una ocasión el psicoanalista francés Jacques Lacan: “No debe saber que ha escrito lo que ha escrito. Porque se perdería. Y significaría la catástrofe”. Una frase que para Marguerite Duras se tradujo en “el derecho a decir” desconocido por las mujeres. Un derecho a la escritura que alcanza El grado cero de la escritura de Roland Barthes, pues “está siempre enraizada en un más allá del lenguaje, se desarrolla como un gérmen y no como una línea, manifiesta una esencia y amenaza con un secreto, es una contra-comunicación, intimida” 

Hay que crear una soledad total para descubrir que sólo la escritura nos salva. Una soledad que presentifica la ausencia de argumento o de tema para un libro o texto. Una experiencia que nos pone delante de una escritura posible. El que escribe para decir algo nuevo no tiene una idea guardada del texto que va a escribir. El escritor está frente a un libro desnudo y sin futuro, sólo con dos reglas de oro: la ortografía y el sentido. Si alguien supiera en verdad lo que va a escribir, dice Duras, nunca escribiría. No sería deseable ni tendría sentido. En realidad se escribe para saber lo que se escribiría, y que sólo sabremos después de escribir.

La soledad sólo es posible cuando todo se pone en duda: las certezas del yo, las seguridades cotidianas, los amigos y las verdades comunes. Se trata de una duda fundamental que es la condición de posibilidad de la soledad de la escritura. Pero la mayoría no soporta la soledad; las gentes tienden a agruparse por impotencia personal o por miedo a perecer como especies biológicas. A esto se debe que no todos los hombres y las mujeres sean escritores o escritoras, y a que no todos los que escriben sean escritores o escritoras. Por ello Duras concluye con un pensamiento que se sabe desde siempre: “con el escritor todo el mundo escribe”.

La duda es de escribir. Sin esta duda no hay soledad auténtica. No se escribe a dúo. La soledad hace salvaje al escritor. La escritura es anterior a la vida.

Así que cuando Duras escribe, todo el universo escribe, hasta los giros de una mosca en el aire. La escritura está en todas partes y no tiene origen (coincidiendo con Derrida). Por ello para escribir se requiere el poder del cuerpo, incluso ser más fuerte que lo que se escribe. Escribir es un acto que va más allá del escritor, hasta la imposibilidad del punto final.

La escritura corregida destruye a la escritura. En realidad, dice Duras, la ilusión que tiene el escritor de ser el único que escribió un texto es justa. Esta convicción la pone a prueba a través de sus críticos, quienes le llegaron a decir que “su escritura no se parecía a ninguna otra”. Y esto no se explica más que por la soledad de la autora. Cuanto más acompañado esté el escritor correrá el peligro de repetir los decires y los libros que lee, de manera especular.

La repetición sin diferencia es el destino de quien no puede o no quiere crear la soledad necesaria para escribir. El escritor debe ser un sujeto extraño, una contradicción y un sinsentido. Escribir es callarse para cantar y aullar el silencio, como “la música callada” de San Juan de la Cruz. Por ello el escritor habla mucho menos que lo que escribe. Le es imposible hablar de ese texto que avanza en la noche hacia un destino que lo anonada. En cuanto a publicación, es el momento en el que la escritura se desprende para ser de otros, los lectores.

Un libro significa la soledad del mundo entero. Sin la soledad nada se hace. Hay generaciones muertas que escriben libros sin soledad ni silencio, sin pozos y sin noche. Son libros que no desgarran el pensamiento ni hablan del duelo de toda vida y el drama de todo pensamiento, que huyen del peligro de sentir y el dolor de vivir. Toda auténtica escritura debe tener pasajes difíciles de pensar, significar y experimentar. Es necesario escribir sobre el espanto de escribir, para consignarlo en la geografía de nuestra finita existencia. Es preciso escribir para darles voz a todos los pueblos del mundo. Todo el mundo escribe al leer. Porque, como lo pensara Octavio Paz en El signo y el garabato, la escritura es una pregunta sin respuesta, pues su respuesta es la muerte: un garabato indescifrable, insignificante, cuya traducción es la huella de nuestra finitud, una metáfora de la realidad.

Con la noche llega el duende de la escritura. Mientras todos se disponen a descansar para el escritor es hora de trabajar. Pero se trata de un trabajo que invierte los valores. Escribir no es del orden de lo político, el más violento de todos (en el que uno se vuelve tan malo como los perros guardianes). En la noche al escritor le asalta una gran indignación ante las injusticias del mundo. Si no es así entonces no es nada. En la noche el escritor escribe el drama de la vida y el trabajo. Y si el escritor no llora al menos una vez en su vida por todo esto, entonces no llora por nada. Y no llorar nunca es estar muerto. Marguerite Duras sabe que nadie puede escribir y sin embargo escribe. Pergeña lo desconocido de sí misma. En esto consiste el peligro de escribir y de hacer libros.

Peter Sloterdijk, en su original libro Normas para un parque humano (Sloterdijk, Siruela, 2000), luego de recordarnos que, según el poeta Jean Paul, los libros son voluminosas cartas para los amigos (que no deja de evocar que el lenguaje hace lazo social y cultura), para llamar por su nombre al humanismo, como una telecomunicación por medio del lenguaje escrito, como un llamado al amor, la amistad y el saber.

Pero ante el fenómeno del humanismo, nos recuerda Sloterdijk, que en la cultura los seres humanos se ven reclamados por dos grandes poderes: la inhibición y la desinhibición. La etiqueta humanismo evoca la perpetua batalla por lo humano, entre la pulsión de muerte y la educación de la destrucción a través del Eros inmortal también (que no es educable, sólo sublimable, en las actividades culturales).

En tiempos de Cicerón, estos dos polos se radicalizan. Los romanos, creadores del derecho, contradictoriamente o lógicamente son también los inventores de los anfiteatros, las peleas entre animales a muerte, al punto de que cuando se acaban los animales del norte de África, ponen a pelear a muerte a los gladiadores, montando espectáculos de ejecución, como la crucifixión, el Coliseo Romano, el más exitoso del mundo antiguo (medieval, moderno y contemporáneo), como una forma de distraer de los asuntos de la cité (la ciudad) a las masas, con pan y circo, que se mantiene hasta la actualidad, para disponer de los impuestos y el poder. Y el homo inhumanus ruge en los estadios y las plazas de todo el mundo mediterráneo, como una técnica imprescindible de gobernar. Y el humanismo sólo pervive como la resistencia del libro frente al circo romano y todos los espectáculos cruentos, como una fuerza generadora de paz y sensatez, que los romanos cultos, escritores y lectores llamaron humanitas.

 ROSARIO HERRERA GUIDO

Doctora Rosario Herrera Guido
Universidad de Michoacán-México





AMMU y NUESTRA COLECCIÓN DE BIOGRAFÍAS
EN EL I.E.S. RENACIMIENTO - MADRID


Debido a las gestiones realizadas por nuestra compañera María Azucena Gómez Otero, el IES Renacimiento, donde ella imparte clase, adquirió para su biblioteca nuestra Colección de Biografías de Mujeres Relevantes. Al efecto de poner de relieve la importancia de las mujeres biografiadas, se nos requirió para impartir sendas charlas a los alumnos de 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato, en el transcurso de la Semana cultural que celebraba el Centro con motivo del Día internacional del libro.

El acto tuvo lugar el 26 de abril y las charlas, a cargo de María Luisa Maillard, versaron, cómo no, sobre libros y sobre mujeres; sobre la importancia de las palabras para ordenar nuestros sentimientos y nuestras ideas; y sobre la igualdad intelectual de hombres y mujeres.

Al finalizar las charlas, la conferenciante leyó a los grupos de 4º de la ESO el diálogo dramatizado de María "Moliner y su diccionario"; mientras que en los grupos de bachillerato leyó el diálogo dramatizado entre Rita Levi Montalcini y María Zambrano, "Diálogo ciencia Filosofía".

El acto tuvo una excelente acogida por parte de los profesores y los alumnos asistentes.

¡Muchas gracias, IES Renacimiento!
















POR ISABEL BANDRÉS




Dos destinos se cruzan, Wikhströ, un cincuentón que decide cambiar de vida, y el sirio Khaled Ali. El primero ha dejado a su mujer alcohólica, ha vendido su negocio y ha comprado un restaurante ruinoso. El segundo, ha llegado a Finlandia como polizón de un barco huyendo de la guerra. Por supuesto, están destinados a encontrarse y lo hacen cuando Khaled Ali entra a trabajar en el restaurante de Wikhströn. El tema, con estos mimbres no podía ser otro: la situación de los refugiados en la civilizada y rica Europa occidental. Nada novedoso. Lo novedoso es cómo nos cuenta la historia Aki Kaurismäki, ese director que ha sido capaz de, con un lenguaje propio y original, conseguir suficientes adeptos para que sus películas se estrenen y se mantengan en los circuitos habituales. Esta rara película obtuvo el Oso de Plata en el último festival de Berlín.


El film bebe directamente del cine mudo. Hay escenas que nos recuerdan a Chaplin, por ejemplo, cuando Khaled emerge de un montón de carbón o la manera de utilizar un perrito en diferentes momentos; y otras, a Buster Keaton por la inexpresividad hierática de los actores que hacen en serio cosas absurdas para provocar la hilaridad en el espectador. La fotografía fría y un tanto naif, las escenas fijas que a veces parecen cuadros, los interludios musicales, ejecutados por sexagenarios, los diálogos mínimos, la rareza de los personajes y la utilización del absurdo para contar algo serio hacen de esta película algo singular y cautivador.

Kaurismäki no confía en la burocracia ni en los gobiernos para solucionar los problemas humanos, en este caso la de los refugiados, pero sí lo hace en la calidez de los individuos. Sin mensajes altisonantes, sin soflamas éticas, sin moralina nos muestra la solidaridad, la amistad y la tolerancia como elementos primordiales para superar las diferencias y hacer posible la subsistencia colectiva. Su visión de su país, Finlandia, no es optimista. Es un país donde los skinheads campan libres por las calles ejercitando la violencia sobre los diferentes, y las administraciones públicas hacen una lectura torticera de la realidad para dejar en la más absoluta indefensión a quienes deberían proteger. Y sin embargo, son unos friquis (el dueño de un bar en ruinas, una moza, un cocinero y un barman) quienes con una solidaridad sencilla, casi infantilizada, harán que un ser a la intemperie y sin un lugar en el mundo pueda encontrar algo de calidez y de esperanza.

Fabula divertida y muy triste sobre un hombre que, en la más absoluta indefensión, busca un lugar donde vivir tranquilo. Narración encantadora y un tanto esperpéntica, pero que nos hace reflexionar sobre Europa y los millones de refugiados que llaman desesperados a sus puertas. Película muy recomendable, aunque es de todo comprensible que a muchos les pueda parecer extravagante y raro el lenguaje cinematográfico de Kaurismäki. 

ISABEL BANDRÉS


PARA VER TRAILER

https://www.youtube.com/watch?v=vfaoCGG_OVc












EL VIAJANTE

El director Asghar Farhadi ha conseguido con esta narración el Oscar a la mejor película en lengua extranjera, premio que ya había recibido en 2011 su película “Nader y Simin, una separación”. Farhadi nos narra aquí el derrumbe de una pareja culta, joven y de clase media tras un grave incidente (la esposa, Rana, ha sido agredida sexualmente por un desconocido en su propia casa). Esta emocionante película nos atrapa desde el primer momento. Una amenaza de derrumbe, metáfora de lo que va a suceder a continuación, del edificio donde viven hace que Emad (Shahab Hosseini), profesor de literatura en un instituto y actor aficionado, se tenga que mudar junto con su esposa Rana (Taraneh Alidoosti), ama de casa y actriz, a otro piso cedido por un amigo. La película transcurre en dos planos, uno ficticio con la representación de la obra de Arthur Miller, La muerte de un viajante en la que la pareja está involucrada y el otro, la vida real de la pareja. Ambos trascurren aparentemente en paralelo, porque pronto veremos que los dos se entrecruzan al quedar atravesados por la tragedia de los protagonistas.

Farhadi enfoca el relato en forma de trhiller, de intriga casi policial, que logra que el espectador se mantenga expectante. Pero debajo de esa envoltura formal el director reflexiona sobre la moral, la libertad, el amor, el sexo, la educación, el honor, la humillación y la venganza en la sociedad iraní, a través de una mujer humillada y traumatizada y un hombre que se siente herido en su honor y es incapaz de de gestionar sus sentimientos. La pareja no se resquebraja porque Rana haya sido violentada sexualmente sino porque Emad siente que es su honor como marido el que ha sido atropellado y debe restablecerlo mediante la venganza. Poco a poco vamos descubriendo las diferencias irreconciliables de esta pareja: mientras Rana, la verdadera víctima, quiere pasar página, Emad, el culto y civilizado profesor, se ve impelido por una fuerza atávica y por la sociedad, aquí representada por los bienintencionados vecinos, a humillar y tomar venganza sin importarle el bien de su esposa, cegado por el deseo de revertir la humillación que ha recibido.

El director narra sabiamente el proceso de descomposición de una pareja aparentemente sólida. Retrata psicológicamente y de manera magistral a sus personajes, dejándonos ver lo que las máscaras esconden. Poco a poco, va quitando los velos de las apariencias hasta llegar a la esencia de las motivaciones. Y ya de paso, nos ofrece un retrato de la sociedad iraní. Todo ellos trufado con diálogos magníficos y una ordenada y eficaz información, sin estridencias ni excesos dramáticos. Hay que resaltar la excelente labor interpretativa de Shahab Hosseini y de Taraneh  Alidoosti.

Una película muy recomendable aunque no llega a la excelencia de “Nader y Simin, una separación”. No se la pierdan.

ISABEL BANDRÉS

PARA VER TRAILER









                                                         
LOCAS DE ALEGRÍA

La traducción de los títulos de las películas en España es en muchos casos absurda. En otros países está película ha sido titulada Loca alegría. Titulo que me parece más acertado, porque lo que nos cuenta es la historia de dos mujeres que están locas, pero no precisamente de alegría. Están desquiciadas por desesperación, soledad, miedo, abandonos, derrotas. . . que no pueden superar. Beatrice (Valeria Bruni Tedeschi, hermana de Carla Bruni) y Donattella (Micaela Ramazzotti, mujer del director) son dos encantadoras trastornadas que coinciden en un manicomio situado en una casa nobiliaria de la bella Toscana. Las dos se encuentran, mejor dicho Beatrice encuentra a Donattella, y huyen. Es una huida hacia delante, una huida de lo que no pueden huir: de ellas mismas. El manicomio, una institución humanitaria y flexible, es aquí el menor de sus males. 

El director Paolo Vizi narra con un guión muy  bien estructurado que logra no perderse en el caos de las idas y venidas de estas dos fascinantes y desquiciadas mujeres. Beatrice, en plena fase maniaca, es un torbellino de de verborrea acelerada. Es un ciclón que no para de gesticular, hablar, planear, bromear… hasta el agotamiento del espectador,  a veces nos gustaría hacerla callar. Sus delirios de grandeza (tiene en su agenda a Geroge Clooney ), su incapacidad para detenerse ( llama al juez a las tres de la mañana) y su comportamiento histriónico ( se hace pasar por psiquiatra) es magníficamente interpretado por una soberbia  Valeria Bruni . Es el  suyo un personaje de excesos,  no olvidemos que da vida a una enferma mental con delirios de grandeza  en su fase más aguda. El personaje es sostenido por la actriz  de manera magistral con un gesto, una mueca,  una mirada… Es uno de esos papeles que hay que medir al milímetro porque si se dejase ir crearía una mascarada, en una distorsión no creíble.  Su compañera  Donattella, hace de contrapunto. Esta mujer que ha tenido toda la vida en contra, arrastra un secreto que la hunde en un sentimiento de culpa que le lastra cualquier posibilidad de vivir y de sanar. Todo en ella es amargura y profunda desesperación. La interpretación de este personaje por Micaela Ramazzotti logra, con economía gestual y oral, transmitirnos todo el dolor que lleva sobre sí. Las dos actrices hace dos interpretaciones magnificas.

Las dos sufren mucho y deciden huir porque desean ser felices. “Basta de estar siempre mal, basta.- dice una de ellas-  Quiero, queremos, estar bien”. Huyen del dolor tremendo supone la enfermedad psíquica, cualquiera de ellas. Pero nadie puede huir de sí mismo por muy deprisa que corra.   Ha sido calificada de comedia y de drama. Yo diría que es un drama, no sé si puede pasarle algo peor a un ser humano que perder el control de su vida y no ser dueño de sí mismo. Pero es un drama contado con mucho humor y  derrocha  una gran simpatía por esas dos mujeres que logar contagiarnos.

Los diálogos están muy bien escritos y el humor corre libe. Es cierto que algunos gags son previsibles y otros buscados en  exceso, pero siempre están bien enlazados. Hay también un artificioso e innecesario recuerdo, a mi manera de ver, de la película “Thelma y Louise”.  Utiliza muy bien el flashback cuando cuenta la historia de Donatella. Y le sobra algún subrayado y duplicación de palabra  e imagen.

Una película que nos hace pensar y hace que nos llevamos a los personajes con nosotros.  Una narración que no  sólo nos muestra lo terrible que es el dolor psíquico, sino que nos cuenta la historia de una amistad, tan difícil como sentida. Una amistad repleta de desafíos, pero espero que les sirva para paliar su soledad y su desolación.

Una película muy recomendable,  muy bien contada a pesar de algunos fallos y maravillosamente interpretada por dos actrices en estado de gracia. Pero deben saber que no van a ver a dos  locas de alegría, van a ver otra cosa.

ISABEL BANDRÉS
  

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CUANDO EL PÁNICO ATACA



Según nos relata la historia al emperador Julio César le daba miedo la noche, al rey Enrique II de Francia le asustaban los gatos y a la reina Isabel II le aterrorizaban las flores.

El miedo a la oscuridad parece ser un miedo de la humanidad desde los comienzos. El hombre se protegía del ataque de los animales feroces durmiendo alrededor de una hoguera ya que las fieras no se acercaban al fuego, de esta manera la luz quedaba fijada como una protección contra un ataque mortal.

En nuestros tiempos, si bien otros peligros ocupan ese lugar amenazante, siempre aparecen los rastros del miedo asociado a distintas situaciones del ser humano, miedo a lo nuevo, a crecer, al error, hasta se podría decir que hay situaciones que pueden llegar a causar un auténtico temor paralizante.

En este breve artículo voy a intentar distinguir el miedo de lo que se conoce socialmente como "ataque de pánico".

En el primer caso siempre se trata de algo que puedo ubicar, precisar, nombrar, es decir, el miedo tiene un objeto determinado, alguien le teme a algo. El pánico es otra cosa, transgrede esta norma, es vivido como algo que se desploma, como una verdadera catástrofe psíquica. Habitualmente se manifiesta como un episodio brusco e inesperado sin causa aparente que surge como inminencia de desmayo, de  muerte o de locura. La presencia del cuerpo en esta afección aparece con taquicardia, sudoración, temblores, opresión en el pecho y, en algunos casos, un nudo en la garganta con  sensación de ahogo, incluso al punto de no querer ingerir alimentos sólidos. El episodio dura unos minutos, y generalmente se repite en más de una ocasión afectando de forma destacable el ritmo cotidiano del sujeto. En ocasiones llega a organizar su vida alrededor del síntoma, es el caso de un paciente que trabajaba en una gran ciudad repartiendo mercadería con su camión. El trastorno lo había afectado tanto que terminó conservando sólo los clientes que estaban en los alrededores de algún hospital. 

Las primeras veces  que aparece el síntoma suelen atribuirlo a las preocupaciones y problemas provenientes, fundamentalmente, del trabajo, de la familia, o a los exámenes próximos… Sin embargo, se hace preciso aclarar que no es así.

Siempre nos  defendemos de los ataques del exterior con distintos mecanismos de huída, pero cuando el ataque viene del interior de nuestro psiquismo no lo reconocemos como tal y mediante el mecanismo de proyección lo ponemos fuera de nosotros y lo tratamos como algo que nos embiste desde el exterior.

Las variadas técnicas de relajación, de pensar en situaciones placenteras o realizar algún viaje con el fin de olvidar el problema no logran librarnos de él,  porque de nosotros mismos nunca podremos librarnos.



                                                                               LIDIA ANDINO 
                                                                  GABINETE  PSICOANALÍTICO
GRUPO CERO







LOU ANDREAS-SALOMÉ EN PRENSA













MARTA MACHO STADLER
 DOCTORA EN MATEMÁTICAS DE LA UPV

PREMIO EMAKUNDE 2016

La profesora de la UPV Marta Macho Syadler(Fotografía de Jose Mari Martínez)
El Premio Emakunde a la Igualdad en su edición de 2016, ha recaído en nuestra buena amiga, la doctora en matemáticas, profesora de la UPV/EHU y responsable del blog  'Mujeres con ciencia', Marta Macho Stadler, por su trayectoria científica orientada a divulgar y promover el acercamiento de la matemática y del conocimiento científico a las mujeres, así como por hacer visible y reivindicar a las mujeres científicas y sus aportaciones tanto a la Academia como al progreso social.
El jurado destaca, asimismo, sus esfuerzos por aplicar la perspectiva de género en la formación matemática y su participación en comisiones científicas y académicas para promover la igualdad de mujeres y hombres en la propia universidad. En este sentido, destaca su labor en la Comisión para la Igualdad de la UPV/EHU y la edición del blog "Mujeres con ciencia" promovido por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, que aborda la temática género y ciencia visibilizando a mujeres científicas.


¡¡ NO DEJÉIS DE VISITAR SU BLOG !!



BLOG DE MARTA MACHO


Marta Macho Stadler recibe del Lehendakari Urkullu, el Premio Emakunde



¡¡¡ ENHORABUENA, MARTA !!!







ZAZ

"Una luz en la canción francesa"


Isabelle Geffroy, más conocida como ZAZ

HACE SOLO TRES AÑOS, ERA UNA PERFECTA DESCONOCIDA 
HOY ROMPE LAS TAQUILLAS EN MEDIO MUNDO

 PARA VERLA CANTAR...








ÁNGELES SANTOS TORROELLA, PINTORA

Ángeles Santos Torroella (Portbou, 1911-Madrid, 2013) 


Según confesiones de la propia Ángeles Santos, fueron unos versos de Juan Ramón Jiménez los que inspiraron Un mundo: «[…] vagos ángeles malvas / apagan las verdes estrellas / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida Tierra». El gran óleo, de tres por tres metros –la pintora tuvo que unir dos lienzos para conseguir la superficie deseada– causó verdadera impresión en los medios intelectuales del momento, teniendo en cuenta además que su autora era una joven residente en provincias, que lejos del ambiente cultural de la capital, no había tenido ocasión de conocer los avances de las nuevas corrientes artísticas. Tras contemplar la enorme pintura en el Salón de Otoño de Madrid de 1929, Ramón Gómez de la Serna, Jorge Guillén, García Lorca, o el propio Juan Ramón Jiménez intercambiaron correspondencia con Ángeles Santos y se desplazaron a Valladolid para conocer personalmente a la incipiente artista.

Un mundo participa a medias de los supuestos surrealistas y de la poética del realismo mágico, corriente difundida en el ensayo homónimo publicado por Franz Roh en 1925. Los personajes femeninos que pueblan la escena rodean los costados de un globo terráqueo que ha perdido su condición original para convertirse en una figura cúbica. En silenciosa procesión, estas mujeres de largos cabellos van iluminando las estrellas con el fuego previamente tomado del sol, mientras en uno de los ángulos del lienzo, otro conjunto de mujeres tocan instrumentos musicales.

Paloma Esteban Leal





Un mundo (1929, óleo sobre lienzo, 290 x 310 cm, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid)
 
“La tertulia” (1929, óleo sobre lienzo, 130 x 193 cm, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid)

Niña durmiendo [Pensativa] (1929)

Anita con delantal de cuadros azules y blancos (1928)

Autorretrato (1928)
Familia cenando [Cena familiar] (1930)







GRUPOS DE MUJERES CON VOZ 
PERO NO VOTO EN LA ONU




CARTA DE NUESTRA PRESIDENTA (GWI)


Querida familia GWI

De nuevo ha concluido, otra sesión más, de la GSW, (comisión de la situación de la mujer), y las Naciones Unidas (UN), se marcan una vez más  como principal objetivo, El Progreso en las condiciones de vida de las mujeres y niñas.

Más de dos mil mujeres procedentes de todo el mundo, inundaron la City en Nueva York , algunas con eventos paralelos colaborando con mujeres de otros países, otras organizaron eventos con comisiones de países de las Naciones Unidas, y al mismo tiempo, otras acudieron porque simplemente les interesaba saber qué ocurría en otras partes del mundo.

Este año , el tema principal acortó el camino tratando el empoderamiento económico en el cambiante mundo del trabajo..

Fue un tema muy próximo a nuestros corazones y las delegadas del GWI escucharon muy atentamente.

Tuvimos oportunidad de oír a expertos en materia económica, representantes gubernamentales y de la sociedad Civil, con intervenciones variadas desde distintos puntos de vista; situación  actual de la mujer en el mundo laboral, barreras en la educación, el trabajo formal e informal, estado de la economía en los cuidados, aspectos legislativos, políticas macroeconómicas, desarrollo sostenible. planeta 50-50 hacia 2030 así como también el complejo papel de la Educación.

Indudablemente el intercambio de ideas , dejó clara la necesidad para las mujeres Licenciadas , de permanecer muy unidas en una sola voz y de forma coherente , abogando por la educación de mujeres y niñas de forma colectiva.

En realidad estas intervenciones han reforzado en nosotras la idea de defender la Educación como centro en la política de acción y en el marco de la Educación.2030.

Atentamente 

Geeta
Presidenta de GWI





JULIA GÓMEZ PRIETO

Julia Gómez Prieto, profesora Emérita de la Universidad
De Deusto y secretaria de AMUB

Nuestra querida amiga y compañera Julia Gómez Prieto, secretaria de la  Asociación de Mujeres Universitarias de Bizkaia (AMUB), será investida dentro de pocos días como Amiga de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, Comisión de Bizkaia.


¡¡ ENHORABUENA JULIA, HONOR MUY MERECIDO !!





Los orígenes de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, fundada en 1764, fueron las tertulias que se celebraban en el palacio de Intsausti, en Azkoitia, bajo el impulso del conde de Peñaflorida, Xavier Mª de Munibe. A este grupo de ilustrados y especialmente a Peñaflorida, se debe la elaboración del Plan de una Sociedad económica o academia de agricultura, ciencias y artes útiles y comercio, presentado en la Juntas Generales de Gipuzkoa, en 1763, consecuencia del interés que mostraron sus redactores por el fomento de la economía de su entorno.

A lo largo de los años, la Sociedad con 250 años de historia, ha conocido tres etapas. La primera se corresponde con los primeros años, desde su fundación en 1764, hasta comienzos del siglo XIX. Fallecido el Conde de Peñaflorida en 1785, tanto el Seminario de Bergara como la propia Sociedad, conocieron unos años de postración, aunque no llegaran a desaparecer ambas instituciones. Los conflictos políticos de los primeros lustros del XIX, llevaron a que la Sociedad estuviera prácticamente desaparecida. Si bien la institución educativa de Bergara continuó funcionando con distintos nombres y objetivos, no ocurrió lo mismo con la Sociedad. Hubo que esperar a finales del XIX, para que de nuevo, un grupo de vascongados recuperara el espíritu de los pioneros para hacer resurgir a la Sociedad, siguiendo los mismos principios de los ilustrados, pero atendiendo a las circunstancias del momento. Este periodo se conoce como la segunda etapa de la Real Sociedad Bascongada. De nuevo, durante los años 30 del siglo XX, la actividad de la Sociedad decayó. No fue hasta 1943, cuando la Real Sociedad Bascongada, resurgió con cierto ímpetu, tras una reunión celebrada en la casa de José Mª de Areilza. El objetivo de la reunión no era otro que dar nueva savia y vida a la Sociedad, porque en el siglo XX, correspondía a los Amigos del País, en palabras del entonces Conde de Motrico "salvar la cultura de las embestidas del tiempo y de la indiferencia de las gentes"; en una palabra, actualizar el pensamiento de Munibe, situándolo en los tiempos en que vivimos.

A partir de entonces, la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País ha mantenido su actividad hasta nuestros días, de acuerdo con los fines primitivos, pero con una puesta al día de los propios estatutos y objetivos. El número de socios numerarios, restringido en sus orígenes a ocho por cada una de las tres provincias, ha desaparecido por el interés de que puedan incorporarse aquellas personan de probado mérito.








 EL NACIMIENTO DE UNA ESTRELLA








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